El 17 de abril de 2018, el vuelo 1380 de Southwest Airlines iba de Nueva York hacia Dallas cuando, a 10.060 metros de altitud, un fragmento de pala del ventilador se desprendió del motor, penetró en él y provocó su explosión. La cubierta del motor quedó destrozada y una ventanilla fue alcanzada por los escombros, causando una descompresión rápida en la cabina. El avión se deslizó lateralmente, hizo una picada brusca y un giro repentino a la izquierda. En las grabaciones de la torre de control aéreo se escucha a la capitana Tammie Jo Shults hablar con calma: nos falta una parte del avión, así que vamos a tener que reducir la velocidad. Logró aterrizar con un solo motor en el Aeropuerto de Filadelfia, salvando a 148 pasajeros. Una pasajera, Jennifer Riordan, falleció por las heridas sufridas cuando cedió la ventanilla. El médico que evaluó a Shults después del aterrizaje le dijo que ni siquiera tenía el ritmo cardíaco acelerado.
Esa compostura fue el resultado de una carrera construida superando rechazos sistemáticos. Shults fue una de las primeras mujeres pilotos de combate de la Armada de Estados Unidos, un camino que empezó en los años 80 con reclutadores que le decían que las mujeres no podían volar aviones militares o que debían obtener puntajes más altos que los hombres para calificar. Perseveró, se graduó en la Escuela de Candidatos a Oficiales de Aviación en Florida, acumuló una década de carrera naval especializada en vuelos fuera de control, y luego se incorporó a Southwest Airlines junto a su marido, también piloto. Su historia fue recogida por BBC Mundo el 23 de mayo de 2026, basada en el programa Outlook del Servicio Mundial de la BBC.
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