La reunión del secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean Duffy, con los CEO de fabricantes aeroespaciales, entre ellos Boeing y GE, para reformar y simplificar el proceso de certificación de aeronaves ocurre sobre un antecedente que la industria todavía procesa. Una aeronave nueva demora habitualmente cinco años o más en certificarse a través de un proceso de pruebas en múltiples niveles. «Si no podemos movernos a otro ritmo en la certificación, vamos a perder. China nos va a ganar. Vamos a perder no porque no haya innovación», dijo Duffy en septiembre, según Reuters.
TravelPulse señaló que una de las razones principales de la desaceleración en las aprobaciones fueron las reformas que la FAA aplicó al proceso de certificación tras los dos accidentes del Boeing 737 MAX 8, que dejaron 346 muertos en 2019 y 2020. Ambos siniestros se originaron en un sistema de seguridad llamado MCAS, cuyos detalles clave Boeing no reveló a la FAA durante el proceso de certificación: el informe del inspector general del Departamento de Transporte, publicado en 2020, concluyó que el fabricante retuvo información sobre el sistema para mover el avión más rápido por la certificación. Las demoras alcanzaron a los modelos más recientes de la compañía, incluidos el 777X, el 737 MAX 10 y el 737 MAX 7, aprobado recién en agosto. El administrador de la FAA, Bryan Bedford, indicó que la agencia analiza nuevas opciones «para ver cómo pueden simplificar el proceso».
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