Los retrasos en Estados Unidos han aumentado debido a una combinación de alta demanda, escasez de controladores y un sistema con poca capacidad de respuesta, factores que presionan a la aviación comercial en plena temporada de viajes.
Según reporta Simple Flying, el reciente cierre del gobierno llevó a miles de controladores y agentes de seguridad a trabajar sin pago, lo que elevó el ausentismo y empujó al sistema aéreo al límite. El 27 y 28 de octubre se registraron cerca de 7.000 demoras en un solo día, con la FAA atribuyendo la situación a la falta de personal en centros clave y a restricciones operativas en aeropuertos como Atlanta (ATL) y Los Ángeles (LAX). En días habituales, solo el 5% de los retrasos se relaciona con ausencias; durante el cierre, esa cifra subió al 44%.
Las demoras tienen múltiples causas: problemas internos de aerolíneas, mantenimiento, llegadas tardías, restricciones del sistema nacional y condiciones meteorológicas. En 2025, el principal factor es la capacidad limitada del sistema de control aéreo, que opera con planteles reducidos y menos margen para absorber interrupciones. Esto provoca efectos en cadena: menos llegadas por hora, más espera en tierra y mayor desajuste en la rotación de tripulaciones y aeronaves.
Tres tendencias agravan la situación: volúmenes cercanos a récord, un sistema operativo con menor flexibilidad y un invierno que traerá tormentas más frecuentes. Esto genera congestión en aeropuertos, cierres temporales de pistas, demoras en deshielo y más aeronaves llegando fuera de horario. La consecuencia es una menor capacidad de recuperación ante cualquier incidente.
El elemento central es la escasez crónica de controladores. La FAA reporta miles de vacantes y centros como Nueva York TRACON, Atlanta Center y SoCal TRACON operan sin margen operativo. Formar un controlador certificado toma entre 1 y 3 años, por lo que el impacto de nuevas contrataciones no será inmediato. Mientras tanto, muchos controladores trabajan semanas de seis días con horas extra obligatorias, aumentando el cansancio y elevando los riesgos operativos.
El cierre del gobierno agravó esta crisis al interrumpir procesos de contratación, certificación y mantenimiento de infraestructura. También obligó a imponer reducciones de hasta 4% en los vuelos de los 40 aeropuertos más transitados, con la posibilidad de llegar al 10% si la situación persiste. Incluso tras restablecer el financiamiento, el sistema necesitará tiempo para recuperarse por completo.
Los expertos anticipan que los retrasos continuarán durante los próximos meses debido a la demanda elevada, la falta de personal y las condiciones climáticas del final de año. La red de control aéreo tiene menos margen que nunca, por lo que volver a un nivel “normal” de operaciones no será inmediato.
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