Operadores de carga aérea reducen su huella de carbono con nuevos combustibles, flotas modernas y eficiencia operativa

La industria de carga aérea enfrenta una presión creciente para reducir sus emisiones de carbono sin afectar la rapidez y confiabilidad de sus servicios. Las aerolíneas dedicadas al transporte de mercancías están adoptando estrategias concretas como la modernización de flotas, el uso de combustibles sostenibles de aviación (SAF, por sus siglas en inglés) y la optimización operativa para avanzar hacia la descarbonización.

Como reporta STAT Times, las operaciones de carga representan cerca del 15% de las emisiones de CO₂ de la aviación comercial, según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA). A diferencia de la carga en vuelos de pasajeros, que aprovecha rutas ya establecidas, los vuelos de cargueros deben justificar cada operación por la demanda específica, lo que exige soluciones ambientales más precisas.

DHL Express está renovando su flota con aviones más eficientes como el Boeing 777F, con el objetivo de reducir sus emisiones en un 50% por envío antes de 2030. También planea alcanzar un 30% de uso de SAF en sus vuelos para esa misma fecha. Estos combustibles, fabricados con aceites usados y residuos animales, pueden reducir hasta un 80% de las emisiones en su ciclo de vida comparados con el combustible convencional.

Por su parte, United Airlines apuesta por maximizar el uso de espacio en sus vuelos de pasajeros para transportar carga, lo que permite mejorar la eficiencia y disminuir la intensidad de emisiones por tonelada transportada. La aerolínea ya ha utilizado SAF en varios de sus hubs internacionales, incluyendo Chicago, San Francisco, Houston, Washington D.C., Londres y Ámsterdam.

En tierra, empresas como Swissport están electrificando sus equipos en almacenes y rampas aeroportuarias. Actualmente, el 65% de sus montacargas de carga ya son eléctricos, y más del 26% de su flota terrestre global ha sido electrificada. Además, están implementando mejoras de eficiencia energética y sistemas de refrigeración sostenibles en sus 117 almacenes en todo el mundo.

A pesar de los avances, uno de los principales desafíos sigue siendo la disponibilidad limitada de SAF, cuya producción global aún no alcanza los niveles necesarios para una adopción masiva. Neste, uno de los mayores productores mundiales, está ampliando su capacidad de producción en refinerías ubicadas en Singapur y Róterdam.

El camino hacia el cero neto en emisiones para 2050 requerirá esfuerzos conjuntos de aerolíneas, proveedores de combustible, autoridades y operadores logísticos. Sin embargo, las acciones ya implementadas demuestran un compromiso creciente del sector por avanzar hacia una carga aérea más sostenible.

Lee la noticia en la fuente original: https://www.stattimes.com/air-cargo/how-freighters-are-shrinking-their-carbon-footprint-1357857

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