El precio de la turbosina alcanzó los 194,90 dólares por barril, con un incremento anual de 116,5%, y la factura ya se traslada al mercado mexicano. La Asociación Mexicana de Agencias de Viajes (AMAV), que preside Levi Williams Manzanares, advirtió que las tarifas aéreas subieron hasta 30% y que la compra de boletos cayó cerca de 20%. El caso más visible es el Aeropuerto Internacional Felipe Carrillo Puerto de Tulum, que pasó de 705.400 pasajeros en el primer semestre de 2025 a 471.500 en igual periodo de 2026, una caída de 33,2%, con un desplome de 40,8% en el tráfico internacional. Aeroméxico realizó su último despegue desde esa terminal el 30 de septiembre y Volaris prepara su salida para enero, a menos de tres años de la inauguración del recinto, en diciembre de 2023.
El análisis, publicado por el columnista Raúl Sergio Llamas Cervantes en A21, suma un segundo frente: la posible integración de Viva y Volaris, que según estimaciones difundidas en torno a la operación dejaría bajo un mismo grupo más de 70% de la oferta doméstica. El autor contrasta la situación con medidas de otros mercados, como Vietnam, que redujo de 7% a 0% determinados aranceles preferenciales al combustible de aviación, y reclama a la SICT y a la AFAC una política aeronáutica de Estado capaz de leer en conjunto los cuatro frentes abiertos: costos del combustible, demanda debilitada, pérdida de tráfico y concentración del mercado.
Como contrapeso, la columna destaca que Chihuahua alcanzó 1.131,6 millones de dólares en exportaciones aeroespaciales, un 17% más, y que el Cross Border Xpress de Tijuana mueve cerca de 4 millones de usuarios al año.
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