El sector de carga aérea atravesó en 2025 un año marcado por el aumento del e-commerce, la recuperación desigual del belly cargo, tensiones operativas en infraestructura y un incremento en los incidentes de robo de carga, factores que obligaron a aerolíneas y operadores a revisar sus procesos y estrategias.
Según Air Cargo Week, los cambios en las cadenas de suministro incluyeron un mayor volumen de envíos internos desde México, nuevas rutas directas de carga Asia–Latinoamérica y un avance significativo de la colaboración entre empresas, considerada clave para mejorar la fiabilidad, digitalización y cumplimiento normativo.
El sector también enfrentó distorsiones por la capacidad limitada en rutas que continúan evitando el espacio aéreo ruso, lo que generó variaciones impredecibles en la disponibilidad de carga en los flujos Asia–Américas y Asia–LATAM. Paralelamente, el crecimiento del comercio electrónico elevó las exigencias operativas, impulsado por desempeños como el 98,9% de puntualidad de Amazon Air.
La presión sobre la infraestructura se evidenció en demoras en la acreditación de personal en aeropuertos y en la adopción desigual de herramientas digitales. En América Latina, persistieron costos elevados en transporte terrestre y procesos aduaneros desactualizados.
En 2025 también se consolidó un rediseño de las cadenas logísticas en el continente. Brasil, Chile y Colombia avanzaron hacia modelos más orientados al consumo, mientras República Dominicana, Costa Rica y Guatemala se integraron con mayor fuerza a la base productiva norteamericana. Además, crecieron las rutas de cargueros de gran capacidad hacia São Paulo, Santiago y Bogotá.
La seguridad se mantuvo como un desafío central. El incremento de robos en México, Brasil y EE. UU. llevó a reforzar monitoreos con cámaras de IA, proteger bodegas de alto valor y ampliar el uso de transporte terrestre bajo custodia. Los operadores destacaron que incluso la carga general fue blanco de bandas organizadas.
Para 2026, el sector anticipa riesgos derivados del año electoral en EE. UU., la revisión del USMCA, fluctuaciones en la demanda Asia–LATAM y un escrutinio más profundo sobre aduanas y cumplimiento. No obstante, la industria se muestra fortalecida, con mayor capacidad de adaptación y cooperación.
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