Con más de 15 años de operación y presencia en Chile, Perú, Uruguay, Bolivia y Estados Unidos (Florida), Aviasur se define hoy como una plataforma de servicios para la aviación ejecutiva. La compañía chilena integra cuatro verticales de negocio: FBO con terminales y atención a pasajeros, mantenimiento de aeronaves programado y no programado, venta y asesoría de aeronaves, y trip support, que incluye autorizaciones de sobrevuelo y coordinación de combustible en distintos países. Así lo explica a Flylinkers Rodrigo Contreras, CEO de Aviasur, en una entrevista sobre la estrategia de crecimiento regional del grupo.
“Partimos en Chile y después fuimos creciendo a otros países con una mirada mucho más regional, porque creemos que hoy hay una oportunidad interesante de desarrollar esta industria a nivel regional”, señala Contreras.
Un FBO junto a la torre de control de Pudahuel

La base de operaciones de Aviasur en Chile está en el aeropuerto de Santiago (Pudahuel), a un costado de la torre de control. La infraestructura incluye hangares de custodia y mantenimiento de aeronaves, además de terminales domésticos e internacionales. En Perú, la compañía opera un FBO en Pisco, enfocado en servicio de terminal, combustible y soporte a vuelos en tránsito, tráfico de turismo y aerolíneas locales que operan los vuelos hacia Nazca.
Para Contreras, el corazón del negocio de FBO va más allá de la infraestructura. “Cuando un avión aterriza, cuando llegan clientes, lo que tú haces no es solamente prestar el servicio para que ese viaje sea hecho de la mejor forma posible, sino que a la vez es capacidad de resolver el cien por ciento de las necesidades que tienen”, explica. Y lo resume en una fórmula: “la combinación entre estándares globales y la capacidad de ejecución local”.

Expansión regional y socios globales
La internacionalización comenzó hace siete u ocho años con la entrada a Perú, que Contreras describe como un paso orgánico dentro de una estrategia de escalamiento regional. Las posiciones posteriores en Uruguay y Estados Unidos responden a la oportunidad de conectar los tráficos latinoamericanos con los mercados más grandes.
Entre los hitos de la historia de la empresa, el ejecutivo destacó la representación de Textron para Chile, Perú y Bolivia, además de relaciones con Garmin, Blackhawk y Pratt & Whitney. “Ese acceso a conocimiento y a procesos de seguridad nos ha dado una capacidad de conocer lo que está pasando en la industria para después implementar de forma local”, afirma.
Conectividad como argumento y regulación como freno
Consultado por la tendencia del mercado, Contreras se declara optimista: “las distancias en Latinoamérica son gigantescas, tenemos geografía súper compleja y deficiencia en conectividad”. A su juicio, la aviación ejecutiva cumple un rol de desarrollo al conectar ciudades donde la aviación comercial tardará años en llegar por capacidad e infraestructura.
El principal desafío de operar en la región, dice, es la fragmentación regulatoria: “Cada país tiene sus propias regulaciones, realidades, infraestructura y distintos niveles de desarrollo dentro de su propia industria”. A eso se suma la necesidad de formar y retener talento operativo, un punto que el ejecutivo considera al mismo tiempo la mayor oportunidad del sector.
En sostenibilidad, la postura de la compañía es pragmática: incorporar las mejores prácticas disponibles, buscar eficiencia operacional y avanzar en automatización e inteligencia artificial. “Hoy se invierte mucho dinero en buscar operaciones más eficientes y más sostenibles, y nuestra convicción es estar siempre en línea con eso”, indica.
La visión a cinco años
Hacia adelante, Contreras proyecta una Aviasur “grande, diversificada y con más capacidades”, consolidada como plataforma y líder regional de la aviación ejecutiva. El crecimiento, aclara, requiere más que levantar edificios: “Lo más importante tiene que ver con cómo uno incorpora capacidades, desarrolla nuevos servicios y sigue trabajando en crear y desarrollar talento”.
Su mensaje final apunta a la industria completa: “Hay un desafío muy bonito de desarrollar talento en Latinoamérica, y una oportunidad en que las autoridades y las empresas estén más conectadas para entender hacia dónde tienen que ir estos desarrollos, porque la oportunidad es muy, muy grande”.