Un vuelo de KLM Royal Dutch Airlines que se dirigía de Ámsterdam a Toronto tuvo que regresar a mitad del Atlántico luego de que la aerolínea descubriera que el avión tenía mantenimiento programado que no podía ser pospuesto, según informó el sitio especializado Paddle Your Own Kanoo.
El vuelo KL691, operado por un Airbus A330-300 de 13 años con matrícula PH-AKA, despegó del aeropuerto de Schiphol a las 11:20 a. m. del 16 de junio, con destino a Toronto. El avión había sido asignado como reemplazo de otro que fue retirado del servicio por una falla previa.
Sin embargo, dos horas después del despegue, mientras el avión volaba a 35.000 pies sobre el Atlántico, el personal de KLM detectó que la aeronave debía entrar ese mismo día a mantenimiento obligatorio. Aunque no se trataba de una falla que comprometiera la seguridad del vuelo, la normativa interna y las condiciones del mantenimiento programado obligaron a regresar a Ámsterdam.
Un pasajero relató en redes sociales que el anuncio se hizo “literalmente a mitad de vuelo”, y que tanto los pilotos como la tripulación ofrecieron disculpas por la situación. No obstante, el incidente generó cuestionamientos sobre la gestión operativa de la aerolínea.
¿Por qué no se realizó el mantenimiento en Toronto?
La aeronave tenía un defecto diferido aceptable (ADD), es decir, una falla menor que puede postergarse por un tiempo determinado antes de su reparación obligatoria. Sin embargo, el límite de tiempo habría expirado durante la estadía del avión en Canadá. Además, el tipo de reparación requería intervención directa de los ingenieros de KLM en su base operativa, por lo que no era factible realizarla en Toronto.
La situación resalta la importancia del control estricto de los registros de mantenimiento, especialmente en un contexto donde la disponibilidad de repuestos sigue siendo limitada a nivel global.