Dos veteranos del ejército de EE. UU. intervinieron en un vuelo de All Nippon Airways (ANA) entre Tokio y Houston después de que un pasajero intentara abrir una puerta de emergencia mientras el avión volaba a 35.000 pies sobre el estado de Washington. El hecho ocurrió durante el vuelo NH-114, aproximadamente nueve horas después del despegue desde el aeropuerto Haneda, en una ruta que debía durar 12 horas.
Testigos relataron que el hombre se levantó de manera repentina y se dirigió a una de las salidas. Los veteranos actuaron de inmediato, lo alejaron de la puerta y lo sujetaron a un asiento mientras los auxiliares de vuelo utilizaban cintas plásticas para inmovilizarlo.
La aeronave, un Boeing 787-9 Dreamliner con 375 pasajeros, desvió su ruta y aterrizó de emergencia en el aeropuerto de Seattle-Tacoma. Durante el descenso, otro pasajero también comenzó a comportarse de forma extraña y fue retirado junto con el primero por las autoridades sin incidentes.
Según el aeropuerto, el primer hombre sufrió un episodio médico y fue trasladado a un hospital para su evaluación. La puerta no se abrió gracias a la presurización de la cabina, que impide su apertura a gran altitud.
Este tipo de incidentes no es aislado. Casos similares se han reportado en vuelos hacia Sídney, Caracas, Seúl, Dallas y Nueva York, lo que ha motivado a algunos países, como Corea del Sur, a reforzar sus normativas de seguridad.
En EE. UU., intentar abrir una puerta en pleno vuelo puede ser considerado un delito federal bajo el código 18 U.S.C. § 32, con penas de hasta 20 años de prisión y multas de hasta 37.000 dólares por cada infracción. Además, quienes cometen estos actos pueden ser vetados por las aerolíneas.