La aerolínea Air Belgium fue declarada en bancarrota el 30 de abril de 2025, cerrando definitivamente un ciclo marcado por constantes cambios estratégicos. Tras la caída, diversos actores del turismo en Europa han solicitado con urgencia una mayor protección legal frente a quiebras de aerolíneas.
La desaparición de la compañía dejó un saldo de casi 8 millones de euros en reembolsos pendientes, de los cuales más de 5 millones afectan directamente a agencias de viajes y turoperadores.
Fundada con la intención de operar vuelos de larga distancia desde Bélgica hacia Asia y el Caribe, Air Belgium cambió varias veces de enfoque: de vuelos comerciales pasó a operar vuelos chárter, luego carga y finalmente arrendamientos tipo ACMI. En septiembre de 2023, cesó por completo sus vuelos de pasajeros.
La situación ha puesto en evidencia las debilidades del sistema europeo. Según la Asociación Europea de Agencias de Viajes y Turoperadores (ECTAA), miles de pequeñas y medianas empresas se ven obligadas a proporcionar transporte alternativo a sus clientes sin garantía de reembolso cuando una aerolínea quiebra.
Frank Oostdam, presidente de ECTAA, calificó la situación como “inaceptable” y pidió que las aerolíneas estén obligadas por ley a ofrecer garantías financieras ante insolvencias. Actualmente, el Consejo de la Unión Europea revisa el Reglamento 261/2004, y la asociación busca incluir enmiendas que obliguen a cubrir este tipo de riesgos, como ya ocurre en países como Dinamarca.
La caída de Air Belgium, que operó aviones como los Airbus A340 y A330, se suma a una lista creciente de aerolíneas europeas que han cesado operaciones en los últimos años.