Las aerolíneas de bajo costo en Estados Unidos, como Spirit y Frontier, enfrentan una disminución en la demanda debido al cansancio de los pasajeros con las tarifas ocultas y el servicio limitado. A pesar de ofrecer precios iniciales bajos, los costos adicionales por equipaje y selección de asientos han llevado a muchos viajeros a reconsiderar su elección.
Como respuesta, estas aerolíneas están modificando sus modelos de negocio, introduciendo opciones de servicio premium y asientos asignados para atraer a un público más amplio. Sin embargo, estas estrategias también implican mayores costos operativos.
Mientras tanto, las aerolíneas tradicionales como Delta y United han ampliado sus ofertas de tarifas económicas básicas, aumentando la competencia en el segmento de bajo costo.