Un juez federal desestimó la demanda presentada por Romullo Tadeu Melo Silva, ex piloto de United Airlines, quien alegaba haber sido difamado tras un aterrizaje brusco que causó daños significativos a un Boeing 767-300 en Houston.
Silva, despedido después del incidente, sostenía que la aerolínea lo utilizó como chivo expiatorio al proporcionar información falsa a la Administración Federal de Aviación (FAA). Sin embargo, el tribunal concluyó que United actuó dentro de sus derechos al cesar al piloto debido a negligencia en la operación del vuelo.
El incidente, que no resultó en lesiones para los pasajeros, generó costos significativos en reparaciones y puso en entredicho los protocolos de seguridad de la compañía.