JetBlue (JBLU) obtuvo la aprobación final de la FAA para absorber 22 slots de despegue y aterrizaje en el aeropuerto LaGuardia de Nueva York, hasta ahora en manos de Spirit Aviation, que atraviesa un proceso de quiebra. La operación llega en un momento financiero delicado para la aerolínea: sus acciones acumulan una caída cercana al 75% en cinco años, con una capitalización de mercado en torno a los 1.500 millones de dólares y una pérdida neta de 602 millones de dólares en los últimos doce meses.
MarketBeat consignó que Citigroup elevó la calificación de la compañía a Neutral, con el argumento de que el riesgo de valoración ya está en buena parte descontado y que el precio tendría un piso cercano a los 4 dólares. En el segundo trimestre la aerolínea reportó una pérdida de 0,66 dólares por acción, mejor que la estimación de 0,69 dólares, con un crecimiento de ingresos interanual de 14,5%. El balance muestra una relación deuda/capital de 5,04, un ratio circulante de 0,70 y un margen neto de -9,32%.
En septiembre la compañía recortó su previsión de crecimiento de capacidad por el clima y el precio del combustible, y apuesta por productos premium como BlueFirst y la red de salas Mint para levantar el ingreso por asiento-milla disponible (RASM). A fines de agosto, el inversor activista Carl Icahn y su grupo dejaron el directorio. El consenso de analistas sigue inclinado a «Reducir», con cinco recomendaciones de venta y ocho de mantener, y un precio objetivo medio a doce meses de 5,02 dólares.