El 29 de agosto, los cinco aeropuertos que concentran buena parte del tráfico ruso volvieron a operar fuera de horario. Medios locales hablaron de cientos de retrasos y decenas de cancelaciones. En Sheremétievo las demoras arrancaron de madrugada: el SU 1568 de Aeroflot a Tiumén, previsto a las 00:25, se fue a las 06:25. En llegadas, el mismo hub acumuló más de 150 vuelos demorados; se cancelaron arribos desde Sochi, Teherán, Novosibirsk, Ekaterimburgo, Kírov, Kaliningrado y Cheboksary.
No es un día aislado. El día anterior ya había un tablero parecido. Rosaviatsiya había puesto restricciones parciales en Domodédovo: despegues y aterrizajes solo “de acuerdo”. En Vnúkovo, a las 07:50 de ese día, había 17 salidas y 26 llegadas tardías. En Sheremétievo, 45 salidas retrasadas y cuatro canceladas (San Petersburgo, Minsk, Kaliningrado, Kazán). En la región de Moscú se había declarado una amenaza de UAV.
La noche del 29, Rosaviatsiya limitó de forma temporal la aceptación y el despacho en Bugulmá, Kazán, Samara (Kurumoch), Cheboksary, Sarátov, Uliánovsk, Oremburgo y Penza. Parte de esas restricciones se levantó por la mañana. El daño ya estaba en la red.
El golpe más duro del 29 cayó en el sur: 81 vuelos demorados por la mañana. En Sochi esperaban salida o llegada 60 aviones. Había 35 arribos demorados (Moscú, San Petersburgo, Kazán, Perm, Tiumén, Omsk, Kírov, Ekaterimburgo) con retrasos de hasta 22 horas. Las salidas hacia Moscú y el resto del país arrastraban el mismo delay. En Uliánovsk, algunos vuelos a Sheremétievo y Vnúkovo se demoraron varias horas; un servicio nocturno a Moscú se canceló. En Samara, el cierre nocturno dejó más de 20 vuelos fuera de hora.
Los destinos que más se repiten en las listas del 28 y el 29 son los de siempre cuando el sistema se tensiona: Kaliningrado, Sochi, Antalya y el Cáucaso Norte, más enlaces domésticos largos (Tiumén, Perm, Novosibirsk).
Por qué un cierre de una hora dura un día
Rosaviatsiya formula las medidas como restricciones temporales del espacio aéreo “para garantizar la seguridad de los vuelos”. En la práctica se traduce, una y otra vez, en el llamado plan Kovyor: el aeropuerto deja de aceptar y despachar hasta que se levanta la orden. Sochi, Gelendzhik y Krasnodar figuran entre los que más horas han estado cerrados en los últimos 90 días. Moscú cierra menos tiempo, pero cuando lo hace mueve más aviones.
El mecanismo es conocido: una pausa de minutos o de un par de horas saca de posición a flotas enteras. Un A320 que no sale de Sochi no está en Sheremétievo para el tramo siguiente; la tripulación se pasa de servicio; el slot de Antalya se pierde; el vuelo de la tarde hereda la demora de la noche. Por eso el 29 de agosto todavía se veían retrasos de seis horas en el vuelo SU 1568 cuando la restricción original ya no estaba en el parte.
A última hora de hoy, quienes revisan los avisos de Rosaviatsiya daban por levantadas las limitaciones en Domodédovo y Vnúkovo (23:18, hora de Moscú). Krasnodar, sin embargo, volvía a aparecer con restricciones cerca de la medianoche, evidencia de que la programación no se acomoda al ritmo que indica el comunicado.
Aeroflot, Rossiya, Pobeda, Ural Airlines, Smartavia, Nordwind, Utair e Ikar concentran los cambios. Hay desvíos a aeródromos de alternativa, reubicaciones y cancelaciones en pares ida y vuelta (Bratsk, por ejemplo), lo que demuestra que los pasajeros que vuelan Moscú–Sochi o Moscú–Antalya en agosto en Rusia enfrentan el problema sistémico de una red que se apaga y se enciende por tramos, varias noches por semana.
Fuente: https://www.aviacionline.com/espanol/aviacion-comercial/europa/rusia/cientos-de-vuelos-retrasados-en-rusia-anatomia-de-un-problema-sistemico_a6a9357a0b1cbfe2e9d124d4c