Flybondi decidió devolver a sus arrendadores cuatro Boeing 737-800 (matrículas LV-KAH, LV-KAY, LV-KDR y LV-KHO) y en pocas semanas haría lo mismo con otras cuatro aeronaves, con lo que la low cost argentina quedaría operando con apenas tres aviones. Uno de los equipos devueltos, el LV-KHO, que estaba en recorrida técnica en un taller de México, sería transferido por el lessor BBAM a mediados de octubre a Andes Líneas Aéreas, que completaría así una flota de tres 737-800 y un 737-700. Mientras tanto, el sector discute si la compañía debe pedir su propio concurso de acreedores o seguir expuesta a que alguno de sus numerosos acreedores (proveedores, arrendadores, talleres de mantenimiento, empleados o pasajeros damnificados) solicite la quiebra.
Entre las autoridades aeronáuticas crece el temor a que la crisis escale hasta obligar a retirar el Certificado de Explotador de Servicios Aéreos (CESA), sanción que dejaría a la empresa sin operación posible. Desde el Gobierno sostienen que no existen razones técnicas para aplicarla, aunque sí comerciales, y por eso la ANAC optó por sanciones. De acuerdo con Aviación News, la recuperación del sitio web esta semana le permitió volver a vender pasajes para volar en septiembre a Córdoba, Mendoza, Puerto Iguazú y Bariloche, cuatro destinos que podrían atenderse con los tres aviones remanentes, lo que se interpreta como un paso hacia la convocatoria. En paralelo, los socios se acusan mutuamente: el fondo Global Enterprise (COC) de Leonardo Scatturice, actual administrador, anunció acciones legales contra Cartesian Capital Group, que en los papeles seguiría figurando como accionista mayoritario, porque el traspaso formal de las acciones anunciado en junio de 2025 nunca llegó a concretarse.
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