Las olas de calor que afectan a Europa y Estados Unidos están provocando retrasos y cancelaciones de vuelos, por un fenómeno físico concreto: el aire caliente es menos denso y reduce la sustentación y, sobre todo, el empuje de los motores. Alemania y Dinamarca registraron sus temperaturas más altas de la historia, y en Estados Unidos se pronostican marcas sobre los 38°C. Los aeropuertos de Gatwick y Heathrow acumularon más de 700 vuelos retrasados en un fin de semana, según The Guardian.
Así lo detalló TravelPulse, que cita un estudio de la Universidad de Columbia según el cual hasta un 30% de los aviones a plena carga podrían verse obligados a retirar combustible, carga o pasajeros en las próximas décadas. En los días más calurosos, los pilotos podrían necesitar reducir el peso de la aeronave hasta 4%, equivalente a 12 o 13 pasajeros menos en un avión de 160 asientos. “Cuando el aire está caliente se vuelve menos denso, y el impacto principal se siente en el empuje del motor”, explicó el profesor Bob Thomas, de Embry-Riddle. La recomendación práctica es reservar vuelos a primera hora del día, cuando bajan las temperaturas.
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