El combustible sostenible abre una disputa sobre quién paga su sobrecosto en la carga aérea

El combustible de aviación sostenible (SAF) se consolidó como el principal compromiso ambiental de la industria, pero arrastra una tensión sin resolver sobre quién absorbe su sobrecosto en el sector de carga aérea. El premium del SAF se ubica habitualmente entre 30% y 50% por encima del queroseno convencional, según un análisis de Air Cargo Week. A diferencia de las aerolíneas de pasajeros, que pueden trasladar el costo vía recargos, tarifas e ingresos diversificados, los operadores de carga tienen un margen mucho más estrecho, ya que el combustible es su segundo mayor costo después de la mano de obra.

El reporte identifica tres conductas en el mercado: forwarders que trasladan recargos de SAF a los embarcadores, otros que absorben el costo apostando a la fidelización por sostenibilidad, y un tercer grupo que retrasa la adopción a la espera de mandatos más laxos. Ninguna es estable ni escalable. La falta de un mecanismo claro de precios en los contratos de carga genera además un incentivo desparejo, donde el segmento de pasajeros acelera la mezcla de SAF y el de carga la posterga. Las salidas posibles pasan por un marco de precios transparente o por una industria de dos velocidades, en un contexto de producción de SAF todavía limitada por la capacidad de refinación y la disponibilidad de materias primas.

Lee la noticia en la fuente original: https://aircargoweek.com/saf-who-pays-2/

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