Por Moisés Véliz Arosemena
Panamá dejó atrás la condición de “preocupación significativa” en seguridad aérea señalada por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) y fue reconocido nuevamente como un país que cumple con los estándares mínimos internacionales de seguridad operacional establecidos en el Convenio de Chicago. Este resultado refleja una estrategia sostenida de modernización orientada a reforzar la seguridad, la eficiencia operativa y la confianza en el sistema aeronáutico nacional.
Entre las medidas más relevantes figura la implementación del sistema One Stop Security (OSS), que agiliza la conexión de pasajeros en tránsito al evitar inspecciones duplicadas sin comprometer los controles de seguridad. A ello se suma una inversión de 17 millones de dólares para modernizar los sistemas de radares, así como acciones de mantenimiento vial y aeroportuario que fortalecen la infraestructura y la capacidad operativa del país.
En paralelo, la Autoridad Aeronáutica Civil (AAC) impulsa un proceso de fortalecimiento institucional centrado en la incorporación y capacitación de personal técnico, especialmente inspectores y especialistas en aeronavegabilidad. Durante la graduación reciente de 25 especialistas en operaciones de aeródromos, su director, Rafael Bárcenas, destacó el inicio de un plan de modernización orientado a corregir el déficit histórico de recursos humanos especializados.
La eliminación de la alerta de seguridad por parte de la OACI, junto con la modernización tecnológica, la formación de nuevo talento técnico y la implementación exitosa del sistema OSS, fortalece la posición de Panamá como un referente regional en seguridad aérea. Estos avances también consolidan al Aeropuerto Internacional de Tocumen, sede del Hub de las Américas, como una plataforma estratégica para la conectividad y el crecimiento del transporte aéreo en la región.