Un vuelo de EasyJet entre Hurghada (Egipto) y Londres Luton realizó una desviación de precaución al Aeropuerto de Roma Fiumicino el 19 de mayo, después de que un pasajero informó a la tripulación que había dejado un power bank en su maleta facturada y que el dispositivo estaba cargando activamente otro aparato desde la bodega. Los pilotos del vuelo U2-2618, que estaba cerca de las cuatro horas de vuelo cuando recibieron la información, decidieron desviarse de inmediato. Las baterías de litio pueden sobrecalentarse en un proceso conocido como fuga térmica, generando incendios difíciles de extinguir; a diferencia de la cabina, las bodegas de carga tienen sistemas limitados de supresión de incendios y la detección puede tardar en activarse, con consecuencias potencialmente graves.
Al aterrizar en Roma, la tripulación había agotado su jornada máxima legal de trabajo y EasyJet no pudo encontrar tripulación de reemplazo disponible, lo que obligó a retrasar el vuelo hasta el día siguiente. La aerolínea proporcionó alojamiento hotelero a quienes lo necesitaron y vouchers de alimentos a los que optaron por esperar en el aeropuerto. Tanto IATA como ICAO prohíben desde hace años transportar power banks en equipaje facturado; los dispositivos con baterías de litio deben viajar en cabina, donde la tripulación puede detectar el problema y usar equipos especializados para controlarlo. El incidente se produce en un contexto de creciente atención global sobre el manejo de baterías en vuelos comerciales, tal como lo reportó PYOK.
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