La estrategia de flota de Delta Air Lines combina aeronaves de Airbus y Boeing, modelos nuevos y aviones con más de 25 años de operación, distintos estándares de cabina y una amplia capacidad de mantenimiento interno. Pese a esa diversidad, la aerolínea mantiene una línea clara orientada al crecimiento internacional, al aumento de la oferta premium y a la reducción de costos unitarios y emisiones, sin depender de un solo programa de aviones.
Según explica Simple Flying, Delta está renovando su base de largo alcance con Airbus A350, reforzando una configuración con mayor proporción de asientos premium. A esta flota se sumará el Airbus A350-1000, que complementará a los A350-900 y a la familia A330, permitiendo mayor capacidad en rutas internacionales clave.
En el mercado doméstico, la compañía planea ampliar su flota de Boeing 737 con la incorporación del 737 MAX 10, destinado a modernizar vuelos de alta densidad entre hubs y reemplazar gradualmente aviones más antiguos. Este proceso avanza en paralelo a las demoras de certificación, lo que obliga a Delta a operar parte de su flota envejecida por más tiempo.
Actualmente, Delta opera 986 aeronaves con una edad promedio cercana a 15 años, incluyendo modelos A220, A320, A321neo, Boeing 717, 737, 757, 767, A330 y A350. La aerolínea cuenta con 294 pedidos firmes, con un calendario de entregas escalonado que contempla 43 aviones en 2025, 73 en 2026, 76 en 2027 y cerca de 100 en 2028, sujeto a restricciones regulatorias y de cadena de suministro.
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