Una investigación de The Wall Street Journal reveló un incremento significativo en los llamados “fume events”, incidentes en los que vapores tóxicos provenientes de aceite de motor o fluidos hidráulicos ingresan a las cabinas a través del sistema de aire de sangrado.
Según informa Simple Flying, registros de la FAA muestran miles de reportes desde 2010, con un aumento de 660% en JetBlue y Spirit Airlines, que operan principalmente la familia Airbus A320. Los síntomas reportados por tripulantes incluyen visión borrosa, niebla mental, náuseas, temblores y daño neurológico permanente. Algunos médicos han comparado los efectos con conmociones cerebrales sufridas por jugadores de la NFL.
La causa principal estaría en los sistemas de aire comprimido de los motores. Si las juntas de los motores presentan fugas, el aceite puede contaminar el aire que se utiliza para presurizar la cabina. El Airbus A320 es el modelo más vinculado a estos casos, con más de siete veces más eventos que el Boeing 737, según aerolíneas que operan ambos. Un ejemplo reciente ocurrió en febrero, cuando un Delta Boeing 717 debió regresar a Atlanta por humo en cabina provocado por aceite en el sistema de aire.
Airbus ha iniciado el proyecto “Fresh”, que contempla rediseñar componentes del A320 para reducir estos incidentes, con cambios aplicables a nuevos aviones a partir de 2026. Mientras tanto, aerolíneas y fabricantes insisten en que los vuelos siguen siendo seguros y que los casos son poco frecuentes en comparación con el volumen total de operaciones. Sin embargo, médicos y tripulaciones piden más investigación, mejores reportes y nuevas regulaciones.
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