El Grupo Abra, Latam, Copa e Indigo anticipan una competencia voraz llena de alianzas, precios bajos, más aviones y varias movidas.
El visto bueno de la Aerocivil a la integración entre Viva y Avianca, los planes de JetSmart en Colombia y la crisis de Ultra Air que estalló esta semana marcaron un agitado inicio de año en la industria aérea y, además, dejaron al descubierto que el país será el epicentro de un pulso empresarial para alquilar balcón.
A fuego lento, cuatro grandes grupos cocinan un mano a mano que tendrá efecto en los cielos de toda Latinoamérica y van con todo para arañarse participación mutuamente. Se trata del Grupo Abra (en trámite), el conglomerado estadounidense Indigo Partners (debutará en el mercado doméstico colombiano), Latam Airlines Group y Copa Holdings (ya consolidados).
¿El nuevo “peso pesado”?
Incluso Avianca, dueña del 37% del transporte aéreo doméstico del país, está en esa movida. Mientras analiza si es viable aceptar las condiciones que le puso la Aerocivil para integrarse con Viva, las cuales implicarían devolver el 70% de los slots –asignación de horarios de aterrizaje y despegue– de esta última, la compañía trabaja en la consolidación del Grupo Abra, que integrará junto a la brasileña GOL Linhas Aéreas.
Abra tiene un objetivo claro: despojar de su corona a Latam, líder del mercado aéreo en Latinoamérica. El negocio, sujeto a la aprobación de los reguladores, derivaría en un poderoso holding con los 189 aviones de Avianca, los 123 de GOL –y potencialmente los 10 de Viva– y mantendría las marcas y sus respectivos equipos por aparte, al tiempo que se beneficiarían de mayor solidez financiera fruto de una propiedad común.
Aun cuando Avianca no llegue a cerrar el proceso con Viva, en el que hay US$240 millones en juego, los planes del Grupo Abra se mantienen. Adrian Neuhauser, CEO de Avianca, la ha descrito como una de las más ambiciosas apuestas de la aerolínea después de salir del Capítulo 11 (ley de quiebras en Estados Unidos) y cree que desde las orillas de Latam y Copa miran con respeto y hasta un poco de inquietud esta nueva sociedad.
Por ahora se conoce que el propio Neuhauser y Richard Lark, actual CFO de GOL, se desempeñarán como copresidentes del Grupo y mantendrán sus cargos actuales en las aerolíneas. “Al cierre del acuerdo, se entregarán más detalles sobre el equipo directivo de Abra”, se aseguró en un comunicado.
Se agita el modelo low cost
Ante esto, y encarando la reconfiguración del mercado que se aproxima, el grupo estadounidense Indigo Partners decidió dar el golpe sobre la mesa y entrar con una ambiciosa apuesta a Colombia. Lo hará con JetSmart, que ya ofrecía algunos vuelos a Santiago (Chile), pero ahora va a operar 27 rutas domésticas.
De no mediar inconvenientes, a la vuelta de unos meses la aerolínea chilena de bajo costo tendrá la venia de la Aerocivil para ofrecer trayectos entre Bogotá, Medellín, Cartagena, Cali y nueve ciudades más a través de una flota de aviones Airbus A320-271 NEO.
Aunque Indigo suene extraño en Colombia, es un “viejo zorro” del modelo low cost. Cofundado en 2002 por el empresario Bill Franke, también es la matriz de la mexicana Volaris y tiene importantes inversiones en Frontier Airlines o Wizz Air. Además, en los últimos años cerró una alianza con American Airlines que derivó en que esta sea la principal accionista minoritaria de JetSmart hoy en día.
La aerolínea austral ya tenía presencia en Perú, Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay –y, por supuesto, Chile–, y llama la atención una apuesta tan decidida en Colombia, teniendo en cuenta que entrará desde cero al mercado doméstico.
Latam, ¿el rival a vencer?
Para Claudia Velásquez, una de las principales analistas de la industria aérea en el país, es claro que esta intención tiene que ver con dos razones: aprovechar el debilitamiento del mercado de bajo costo por la difícil situación que atraviesan Viva y Ultra Air, y no dejarse ganar terreno de Latam, con la que JetSmart compite fuertemente en otros países.
Dicho esto, tanto el Grupo Abra, como Indigo –a través de JetSmart–, ven en Latam a su máximo rival. Esta última, también chilena, salió a finales del año pasado del Capítulo 11, en una operación que implicó reestructurar deudas por US$16.000 millones.