El vuelo UA-236 de United Airlines, que cubría la ruta entre Newark Liberty International (EWR) y Palma de Mallorca (PMI), se vio obligado a regresar sobre el Atlántico la noche del sábado 30 de mayo luego de que se detectara a bordo un dispositivo Bluetooth con el nombre BOMB. El Boeing 767 ya había despegado con casi dos horas de retraso por un problema técnico cuando se desató la alerta. La aeronave, con pasaje completo, se encontraba cerca de la costa de Nueva Escocia cuando los pilotos realizaron un giro de 180 grados de regreso a Newark.
La alerta se originó cuando un pasajero observador advirtió a la tripulación sobre el nombre del dispositivo. La tripulación contactó al centro de operaciones de United en Chicago, que tomó la decisión final de desviar el vuelo y coordinó con las autoridades locales para que los equipos de respuesta estuvieran listos en tierra. Tras el aterrizaje, el avión fue llevado a una posición remota, los pasajeros descendieron por escaleras móviles y fueron trasladados en autobús a la terminal, donde todos pasaron por un nuevo control de la TSA antes de reembarcar.
Según Aviation A2Z, los investigadores determinaron que el dispositivo pertenecía a un pasajero adolescente, sin que quedara claro si el nombre fue una broma deliberada o una mala elección. Tras una revisión policial de la aeronave, el Boeing 767 fue autorizado a continuar el viaje, que llegaría a Mallorca con unas nueve horas y media de retraso. El medio recordó incidentes similares recientes en los que nombres de redes Wi-Fi o dispositivos provocaron respuestas de seguridad, incluido un vuelo de Turkish Airlines interceptado por cazas en enero.
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