Air Belgium, ha entrado en liquidación forzosa este mes. La compañía, parcialmente pública, se enfrenta a su disolución tras no conseguir los 18 millones de euros necesarios para evitar la quiebra. Pese a haber suspendido previamente todo tipo de vuelos con pasajeros en un intento por estabilizar sus finanzas, la empresa, que había recurrido a enfocarse únicamente en operaciones de carga y alquiler de aviones, no ha logrado obtener rentabilidad hasta el momento, acumulando pérdidas de 22 millones de euros en lo que llevamos de 2024.
El juez ha otorgado a la aerolínea un plazo de cuatro meses para encontrar un comprador, aunque la propia dirección de la compañía espera cerrar un acuerdo en un periodo inferior.
Mientras se intentan buscar soluciones, 11.000 pasajeros, en su mayoría con billetes hacia o desde África, se han quedado estancados y sin posibilidad de reembolso, lo que evidencia la falta de regulación de la Unión Europea para proteger a los clientes en estos tipos de crisis.
Con unos ingresos un 40% menores que el año anterior y activos a la venta, la empresa enfrenta un futuro incierto. Además, más de 500 empleados están en riesgo de perder sus puestos de trabajo. El tiempo corre y la empresa busca desesperadamente una salida para evitar la disolución definitiva.