El apagón masivo ocurrido el 28 de abril afectó al transporte en toda España, incluyendo retrasos y cancelaciones de 344 vuelos de los 6.000 programados, según informó el presidente Pedro Sánchez.
Aunque los aeropuertos operaron con generadores auxiliares, se registraron interrupciones en vuelos y congestión en accesos terrestres. La coordinación entre AENA, ENAIRE y las aerolíneas permitió mantener el 93% de los vuelos.
Sin embargo, según el Reglamento Europeo 261/2004, los pasajeros no recibirán compensaciones económicas, ya que el apagón se considera una “circunstancia extraordinaria”.
Las aerolíneas sí deben proporcionar asistencia básica, como alimentos, alojamiento y transporte alternativo. Si no cumplen con estas obligaciones, los pasajeros pueden reclamar el reembolso del pasaje y gastos asociados.