El 7 de julio de 1981, el Solar Challenger, un avión eléctrico impulsado completamente por energía solar, realizó un vuelo histórico desde París hasta Inglaterra, cruzando el Canal de la Mancha y recorriendo un total de 262 kilómetros.
Este hito marcó un avance clave en la aviación sustentable, demostrando el potencial de las energías renovables en el sector aeronáutico. El avión estaba equipado con 16.128 células solares que alimentaban sus motores eléctricos, sin utilizar combustibles fósiles.
El logro del Solar Challenger fue una demostración pionera de viabilidad tecnológica, abriendo el camino para futuras innovaciones en aeronaves limpias y eficiencia energética en la aviación.