El 4 de junio de 1783, en la pequeña ciudad de Annonay, Francia, los hermanos Joseph-Michel y Jacques-Étienne Montgolfier realizaron la primera demostración pública de un globo aerostático impulsado por aire caliente.
El globo, hecho de lino y papel y alimentado por una fogata que calentaba el aire, se elevó unos 2.000 metros y voló durante varios minutos ante una multitud que incluía autoridades locales. Este experimento probó, por primera vez, que era posible volar con objetos más pesados que el aire, dando inicio a lo que hoy conocemos como la historia de la aviación.
Menos de seis meses después, los Montgolfier lograron enviar pasajeros vivos: un pato, un gallo y una oveja, y antes de que terminara el año, el ser humano también conquistaría el cielo.
242 años después, la industria aérea global sigue desafiando los límites de la tecnología, la sustentabilidad y la conectividad. Todo empezó con un globo y una idea.