El 19 de mayo de 1927, el aviador estadounidense Charles Lindbergh despegó desde Roosevelt Field, Nueva York, a bordo del Spirit of St. Louis, iniciando su intento de realizar el primer vuelo transatlántico en solitario y sin escalas.
Debido al mal tiempo, el despegue fue retrasado varias veces, pero finalmente ocurrió la mañana del 20 de mayo (hora local). Aun así, el 19 de mayo marcó el día clave de preparación, logística e intenso seguimiento mundial de este evento histórico.
Lindbergh aterrizó exitosamente en París el 21 de mayo de 1927, convirtiéndose en un héroe mundial y abriendo un nuevo capítulo en la aviación comercial y de largo alcance.