La Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), en alianza con la empresa de biometría Clear, comenzó a implementar nuevas puertas electrónicas (e-gates) que utilizan reconocimiento facial para verificar la identidad de los pasajeros. A diferencia de otros sistemas como el Touchless ID de la TSA, estas nuevas puertas son completamente automáticas y no requieren intervención humana.
Por ahora, el acceso está disponible solo para los miembros del programa Clear+, que cuesta USD $209 anuales y permite acceder a controles de seguridad acelerados, incluso antes que los usuarios de TSA PreCheck.
El proceso funciona así: los miembros escanean su tarjeta de embarque, luego se acercan a la puerta electrónica que valida su identidad con una imagen facial y, si todo coincide, pueden pasar directamente al área de revisión.
El programa piloto se inició en el aeropuerto Hartsfield-Jackson de Atlanta (ATL) y se espera su lanzamiento en Ronald Reagan (DCA) y Seattle-Tacoma (SEA) antes de que termine agosto. La meta es expandir esta tecnología a los 59 aeropuertos estadounidenses donde Clear ya opera.
Según Clear, estas innovaciones son parte de un plan para preparar la infraestructura aeroportuaria de cara a un año 2026 de alto tráfico, impulsado por eventos como la Copa Mundial FIFA, que atraería a más de 20 millones de visitantes internacionales.
Aunque Clear gestiona las puertas electrónicas, la TSA mantiene el control de seguridad, incluyendo la validación de identidad y la autorización de acceso. Clear solo puede transmitir datos limitados, como la foto en vivo del pasajero, la tarjeta de embarque y los datos de inscripción. No tiene acceso a listas de vigilancia ni puede anular decisiones de la TSA.
Este proyecto, supervisado por la TSA, no está siendo financiado con fondos públicos. Según Adam Stahl, administrador adjunto de la agencia, las nuevas puertas buscan ofrecer una experiencia más fluida, menos invasiva y con menores tiempos de espera en los controles.
Las puertas electrónicas se suman a otras medidas recientes de la TSA, como el fin de la política de quitarse los zapatos y la incorporación de líneas familiares para miembros de TSA PreCheck.