La grandeza de un ínfimo punto en el mapa

Templos más antiguos que las pirámides de Egipto, catacumbas construidas un milenio antes que las de París, ciudades medievales usadas en ambiciosas producciones de Hollywood, iglesias decoradas por los grandes pintores europeos del barroco, playas paradisíacas en medio del Mediterráneo. ¿Adivinan qué lugar reúne estas maravillas?

Sorprende que un ínfimo punto en el mapa apenas localizable entre Sicilia y Túnez, y del que muchos nada saben, albergue tal patrimonio histórico, cultural y arquitectónico invaluable para la humanidad. El microestado de Malta, con menos de medio millón de habitantes y 7000 años de historia bajo el dominio de los fenicios, griegos, romanos y árabes, le da a este país, que de pequeño solo tiene el tamaño, la grandeza de un museo hecho nación trenzado con la riqueza de su multiculturalidad.

Malta alberga algunos de los templos más antiguos conocidos por el hombre. El Hipogeo Hal Saflieni es uno de ellos. Se trata de una impresionante necrópolis subterránea de tres niveles que data del año 4000 a.C.
Tarxien y Ggantija son otros dos ejemplos de construcciones megalíticas del año 3000 a.C.  Y si vamos un poco más adelante en la historia, la ciudad de Rabat, a escasos nueve kilómetros de la capital, es cuna de las bien preservadas y extensas catacumbas de San Pablo que datan del año 300 de nuestra era.

La arquitectura medieval también ha sabido conservarse a pesar de las guerras y desastres naturales. La Valeta, capital del país y patrimonio mundial de la Unesco, y Mdina, otra joya del medioevo, además de enamorar a viajeros han captado la atención de los grandes directores del cine mundial, siendo usadas como escenario de producciones de la talla de Gladiador, Juego de Tronos, Troya, El código Da Vinci, El Conde de Montecristo y un centenar de películas más.

De igual modo, el periodo barroco dejó una importante huella en el archipiélago maltés. Las catedrales del siglo dieciséis deslumbran por su belleza arquitectónica, por sus frescos, y en el caso específico de la Concatedral de San Juan, por la posesión del cuadro más grande y obra maestra del pintor italiano Caravaggio.

Y si hablamos de tiempos actuales, el asombro no queda atrás. Malta es un país con una buena calidad de vida, donde las bajas tasas de desempleo, pobreza e inseguridad son apenas perceptibles, y están en contraposición con la alta popularidad de su gobierno, que le brinda educación, salud y transporte gratuitos a todos sus pobladores. Debe ser por ello que los malteses son personas amables y, ante todo agradecidas, por vivir en este pequeño país que de grande lo tiene todo.

Escrito por:
Patricia Bohórquez
Una colombiana que lleva la tercera parte de su vida viviendo en el exterior. Médica de profesión, mamá de ocupación, viajera por pasión y escritora por vocación.
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