Italia comenzó el sábado 1 de agosto a aplicar controles de documentación aleatorios a los viajeros procedentes de España en aeropuertos y puertos marítimos, tras suspender la aplicación del espacio Schengen por lo que resta de agosto. Agentes de la Policía del Estado requieren el DNI o el pasaporte a la salida de las aeronaves, tanto a comunitarios como a extracomunitarios. Solo el aeropuerto de Roma-Fiumicino recibe una media de 55 vuelos diarios desde España en temporada de verano.
La medida se adoptó tras la crisis de Ceuta, donde más de 60.000 migrantes entraron de forma irregular al enclave español desde el 30 de julio, con un saldo de al menos 67 muertos. El Gobierno italiano justificó los controles en la protección de la seguridad nacional y precisó que solo en caso de anomalías o sospechas los pasajeros serán sometidos a verificaciones adicionales.
La primera ministra Giorgia Meloni afirmó que la defensa de las fronteras exteriores de la Unión no es interés de una sola nación sino una responsabilidad compartida de Europa, y aseguró que se prestará especial atención para que los controles no impacten en los flujos turísticos. Junto a la primera ministra danesa Mette Frederiksen promovió una carta firmada por 24 países europeos y pidió una reunión de ministros del Interior. Los controles ya provocaron demoras a la salida de los aviones, informó El Mundo.
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