Familiares de los fallecidos en el accidente del Boeing 787 de Air India, ocurrido hace dos semanas, acusan a la aerolínea de presionarlos para firmar documentos que restringirían su derecho a recibir compensaciones. Air India ha negado estas acusaciones y asegura que solo busca verificar el parentesco de los reclamantes con las víctimas.
Tras el siniestro, la aerolínea —propiedad del grupo Tata— anunció el adelanto de pagos económicos para ayudar a las familias. Sin embargo, según los denunciantes, los representantes de Air India habrían solicitado completar formularios que recortan derechos futuros, lo que generó desconfianza entre los afectados.
La compañía sostiene que la información solicitada es necesaria para identificar correctamente a los beneficiarios, incluyendo detalles sobre el grado de parentesco y dependencia económica con los fallecidos. Hasta ahora, 47 familias han recibido pagos, mientras que otros 55 casos están en revisión.
El caso ha generado polémica en India, ya que la aerolínea ha intentado proyectar una imagen de gestión humana y responsable tras ser adquirida por el grupo Tata.