Donde la tierra gime

A las afueras de Riga (Letonia), 25 hectáreas de un apacible bosque de pinos y abedules son interrumpidas por una colosal viga de concreto. En uno de sus flancos reposa una inscripción en letón. Es un verso escrito por un exprisionero de ese lugar: “Más allá de estas puertas gime la tierra”.

La barrera de 100 metros de largo y 12 de alto, es el edificio de visitantes de Salaspils, una galería que marca el umbral entre la vida y la muerte. Aquí, alguna vez hubo una caseta de vigilancia rodeada de alambre de púas, siendo la entrada a un antiguo campo de concentración nazi que operó entre 1941 y 1945.

El campo encarceló a civiles y militares letones, lituanos y estonios, así como a prisioneros en tránsito. Miles de niños de Bielorrusia y Rusia también fueron detenidos, obligados a trabajar, y utilizados como donantes de sangre para abastecer a los hospitales militares alemanes. Durante su funcionamiento, más de 20.000 personas fueron retenidas allí. Debido al trabajo pesado, las enfermedades, el hambre y los castigos, al menos 3.000 prisioneros perecieron. Tras la liberación del campo, se descubrió una fosa común con los cadáveres de 632 niños entre los 5 y 9 años.

Los latidos del corazón imitados por el metrónomo de la plaza conmemorativa, acompañan al visitante preso de una atmósfera inquietante, mientras le son revelados nueve gigantes de piedra. Las esculturas, de 10 metros de alto, representan a los prisioneros que se encontraban en el campo. “Inquebrantable” es un hombre que se empuja con sus últimas fuerzas; “Humillación” es una mujer arrodillada con su rostro parcialmente oculto; “Madre” es una figura materna que protege a sus hijos; “Solidaridad” es un prisionero que ayuda a otro a ponerse de pie; “Juramento” es un hombre que estira los brazos en el aire; y “Frente Rojo” es un combatiente del Partido Comunista.

En medio de las figuras centrales se encuentra un bloque de piedra que marca la ubicación de la antigua horca del campamento. Su inscripción dice: “Aquí los humanos fueron ejecutados por ser inocentes. Aquí los humanos fueron ejecutados por cada uno de ellos por ser humanos y amar a la patria”.

Escrito por:
 
Patricia Bohórquez
Una colombiana que lleva la tercera parte de su vida viviendo en el exterior. Médica de profesión, mamá de ocupación, viajera por pasión y escritora por vocación.

close

Suscríbete gratis al boletín de noticias

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *