Alaska Air Group enfrentará una pérdida de $150 MDD por los problemas del Boeing 737 MAX 9

Alaska Air Group frente a pérdidas millonarias por la puesta en tierra temporal de los MAX 9.

Las Pérdidas de Alaska por la Puesta en Tierra

Alaska Air Group anticipa una pérdida financiera de caja de al menos $150 millones de dólares debido a la puesta en tierra de su flota de Boeing 737 MAX 9. El incidente, que resultó en el desprendimiento de un tapón de puerta durante un vuelo (door plug), llevó a la suspensión temporal de 171 aeronaves del modelo en todo el mundo, impactando operadores en Estados Unidos y a nivel global.

El impacto financiero para Alaska Air Group es sustancial, con pérdidas estimadas de al menos $150 millones debido a la suspensión temporal. Este cálculo podría aumentar a medida que continúa la investigación y eventualmente se extiendan las cancelaciones de vuelos.

Además, este mes Spirit Aerosystem, el proveedor más importante la familia Boeing 737 MAX, detectó que perforó incorrectamente agujeros en los marcos de las ventanas de algunos aviones, lo que podría aún más, detener las entregas o retrasarlas. En este sentido, durante enero del 2024, las entregas del Boeing 737 MAX cayeron A 25 aviones, en relación a meses anteriores, donde el fabricante Boeing  había entregado más de 40 unidades del modelo.

Antecedentes del incidente

El 5 de enero de 2024, un Boeing 737 MAX 9 operado por Alaska Airlines experimentó la pérdida de un panel de su fuselaje, lo que obligó a la Administración Federal de Aviación de EE.UU., (FAA) a ordenar inspecciones que durarían entre cuatro a ocho horas por avión. Este esta revisión de los operadores provocó la cancelación de cientos de vuelos, afectando a decenas de miles de pasajeros y elevando preocupaciones sobre la seguridad de las aeronaves y la confianza en Boeing, el fabricante.

Inspecciones con la FAA

Las inspecciones preliminares en la flota de 79 aviones MAX 9 de Alaska Air Group comenzaron un par de días después del evento, mientras que la FAA extendió  indefinidamente el periodo de puesta en tierra de estos modelos, incrementando la supervisión sobre Boeing con auditorías en la línea de producción del 737 MAX 9 y sus proveedores. Se sugiere incluso que una entidad independiente asuma algunos aspectos de la certificación de seguridad previamente responsabilidad del fabricante.

La puesta en tierra ha renovado preocupaciones sobre la seguridad del Boeing 737 MAX, un modelo suspendido mundialmente casi dos años tras dos accidentes fatales en 2018, resultando en 346 muertes. Aunque el modelo fue autorizado para volver a operar después de que Boeing revisará su sistema de control de vuelo automatizado (MCAS), este último incidente subraya desafíos continuos en asegurar la seguridad aérea.

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